Sensibilidad de Fin de Semana


Según la Real Academia de la Lengua Española:

playa.

(Del lat. tardío plagĭa).

  1. f. Ribera del mar o de un río grande, formada de arenales en superficie casi plana.
  2. f. Porción de mar contigua a esta ribera.

 

En 2008 en Barcelona, mientras hacía mi maestría en Planificación de Territorios Turísticos y Costas, Intelligent Coast, uno de mis profesores el geógrafo Josep Oliveras Samitier, nos definió por primera vez lo que era la costa con el lenguaje que nos interesaba a los que estábamos allí presente, uno más especializado. Estoy tratando de recordar la frase.

Ya en 2009 trabajaba en el Departamento de Planificación y Proyectos del Ministerio de Turismo de República Dominicana y encontré un inventario de playas del país al parecer hecho en los 1980’s – 90’s donde vi que teníamos unas 220 playas, como unidades con diferentes nombres. Luego me di cuenta que muchas de estas playas eran parte de un mismo sistema y que tal vez eran llamadas de forma diferente según la decisión de las comunidades que les rodeaban por diferentes razones que podrían ser geográficas, geológicas o socioeconómicas. Incluso vimos algunos casos interesantes donde una playa podría tener un nombre que había cambiado en el tiempo según quien le ponía el nombre, si el local o el que llegaba. Es curioso cómo ‘tu percepción’ de la playa puede cambiar según cuál es tu relación hacia ella: el local, el usuario (visitante turista) o el colonizador (el dueño del proyecto/hotel que aterriza sobre ella). A mi juicio ‘La Percepción’ es uno de los temas más importantes que debemos tomar en cuenta al decidir proteger o explotar la playa.

Al año siguiente en colaboración con el Doctor en Geografía (UIB) y Geología (UB) Xisco Roig, Coordinador del Plan Integral de Gestión de de Playas Menorca Reserva de la Biosfera, y quien fue mi profesor en la maestría, realizamos el estudio “Análisis de Clasificación y Propuestas de Gestión Geoambiental de las Playas de República Dominicana”Como parte del trabajo de campo pudimos visitar 99 playas dominicanas con el objetivo de hacer un análisis del estado actual de las playas dominicanas a partir de metodologías aplicadas en sus laboratorios y su campo de estudio en Menorca y trazar un plan de gestión para RD.

En términos generales luego de este trabajo nos dimos cuenta cómo el uso incorrecto de la playa la afectaba de forma negativa y cómo luego de décadas de iniciar este proceso todavía los usuarios y anfitriones (por usar un eufemismo) no sabían cómo hacerlo de manera correcta. Obviamente esto daña el estado ambiental de la playa provocando o acrecentando la erosión de la playa y por tanto la reducción del tamaño de la playa afectando finalmente nuestro principal atractivo turístico y obviamente el ecosistema costero.

En nuestro trabajo en 2011 nos dimos cuenta que más de un 70% de las playas analizadas estaban afectadas de forma negativa y casi la totalidad de estos daños eran generados por la incorrecta gestión, dígase por el comportamiento humano sobre la playa. Altos niveles de erosión ya sea por compactación de la arena, interferencia en la dinámica del viento, erosión involuntaria al “limpiar” la playa, por construir directamente sobre ella, falta de regulación en la circulación humana, fragmentación del sistema vegetal, vertido de aguas servidas por los negocios de servicios, falta de regulación en el manejo de embarcaciones en la zona de playa y hasta extracción ilegal de arena. Todo lo anterior lo vimos de forma repetitiva en diferentes playas.

Lo interesante es que la mayoría de estos problemas son causados por nosotros mismos: los usuarios, los gestores, los colonizadores. Muchos de estos problemas se podrían minimizar sólo con el manejo correcto a partir del entendimiento del sistema y creo yo que un poco de buena voluntad a partir de la inclusión de la población y los visitantes en un proceso de información y conocimiento sobre lo que es una playa.

Ya recuerdo la definición exacta que nos dio el profesor en 2008: “La Costa era la frontera entre el ecosistema terrestre y el ecosistema marítimo y por tanto era uno de los espacios de mayor sensibilidad ambiental”. Y claro, la playa y su sistema, es el espacio más vulnerable dentro de la costa al cual los humanos tenemos acceso. Esta definición se me quedó bien grabada y cambió la percepción que yo tenía sobre las playas hasta ese momento, aun viniendo de un país que comparte una isla, tiene muchísimas playas y depende de estas para soportar su economía turística. O sea, que al final todo es un asunto de sensibilidad.

Oliver Olivo Batista

Oliver Olivo Batista

Máster en Intelligent Coast. Cineasta y realizador con previa experiencia en arquitectura, planificación de territorios turísticos y la docencia. Actualmente reside en Los Angeles California como becario del programa Fulbright.

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