Sargazo, la nueva visitante del Caribe


Si pidiésemos que describieran las playas caribeñas a cualquier turista que ha visitado o que sueña con visitar la región, seguramente una descripción común resaltará en sus cabezas y en las nuestras: las playas son esos lugares paradisíacos, de brisa fresca, altos cocoteros, arenas blancas y aguas turquesas, cristalinas, llenas de olas y espuma…o también de Sargazos. Espera…¿de qué? Pues sí, de Sargazos.

¿Qué es el Sargazo?

Es esa alga de color marrón verdusco que en los últimos meses se nos hace muy fácil de ver en las costas dominicanas, o que vemos como grandes manchas flotantes en el Mar Caribe desde la Autopista Las Américas. El Sargazo (Sargassum bacciferum y Sargassum fluitans) es una especie del género de las macroalgas que se origina en el Mar de los Sargazos y que no debemos confundir con la Thalassia (Thalassia testudinum) originaria del Caribe o la Posidonia oceánica (Posidoniaceae) endémica de las aguas mediterráneas.

Físicamente, el Sargazo se asemeja a un alga con estructuras membranosas, tiene unas bolsas parecidas a las uvas que están llenas de gas que hacen que su vida y reproducción se desarrolle flotando en las aguas. La flexibilidad de su cuerpo permite que se entrelacen unas con otras para sobrevivir a las corrientes fuertes y viajar miles de kilómetros en el mar, hasta llegar a las costas del Caribe.

La llegada de Sargazo a las costas dominicanas siempre ha sido un fenómeno común, sin embargo, desde el año 2011 se ha registrado cada vez mayor cantidad de Sargazo en las costas caribeñas, y en este año 2015 la cantidad ha roto todos los récords alguna vez registrados no solamente en República Dominicana, sino también en costas de todo el Caribe como México, Barbados y otras islas de la región.

¿Por qué estamos recibiendo tanto Sargazo en las costas dominicanas?

Las razones por las que la presencia del Sargazo ha aumentado en nuestras costas no están muy claras, pero la explicación más aceptada actualmente por la comunidad científica es la que señala que el aumento del polvo del Sahara en el Atlántico Ecuatorial y el aumento de las temperaturas en esta agua ha disparado la población de Sargazo. Otra teoría indica que el cambio climático es el mayor responsable al subir las temperaturas del Mar de los Sargazos y modificar las corrientes que mantenían la mayoría de la población lejos de las costas caribeñas. Este cambio de corriente provoca que las poblaciones a la deriva lleguen en mayor cantidad a las costas. Otros científicos apuntan que posiblemente la población de Sargazo ha crecido en su lugar de origen debido a que los mares de la región reciben cada vez más fertilizantes, nutrientes, pesticidas y contaminantes arrastrados desde los cultivos en el continente americano por donde pasan los ríos más grandes que terminan desembocando en el mar. Al crecer más Sargazo en su ecosistema de origen, más cantidad reciben nuestras costas.

¿Esto significa que perderemos nuestras playas, nuestro principal atractivo turístico?

De ninguna manera deberíamos ser tan pesimistas. De hecho, una cantidad moderada de Sargazo pudiera resultar beneficiosa para nuestras playas, ya que, igual que la Thalassia y la Posidonia, el Sargazo podría ayudar a la retención de arena, evitando así la erosión y la pérdida de superficie arenosa…quién sabe si nuestro planeta Tierra, tal como un sistema vivo y dinámico que es, está creando a través del Sargazo su propio sistema de protección del territorio costero contra la subida de los niveles del mar o contra los huracanes y tormentas tropicales. En Menorca, por ejemplo, una isla mediterránea declarada Reserva de Biosfera donde existen modelos de gestión diferenciados por tipología de playas, tienen hermosas playas aisladas donde no se retira el pasto marino que llega a la orilla, dando como resultado playas con enormes cantidades de Posidonia que quedan acumuladas como si fueran una alfombra, que es necesario recorrer para poder llegar al agua.

De todas maneras, la cantidad de Sargazo que actualmente está llegando a nuestras playas debe ser objeto de estudio y monitoreo, para asegurarnos de que estas cantidades no lleguen a ser una amenaza a la seguridad de los bañistas en las playas de alta visitación o una amenaza a especies marinas como la Tortuga Carey (Eretmochelys imbricata) y la Tortuga Tinglar (Dermochelys coriacea), que necesitan llegar a nuestras costas para desovar y asegurar la existencia de su especie. Si en todo caso el Sargazo llega a representar una amenaza por las cantidades acumuladas, deben llevarse a cabo sistemas de limpieza preferiblemente manuales y monitoreados por expertos, para que no se produzcan mayores impactos negativos por el uso de maquinarias o sistemas de manejo poco adecuados al ecosistema costero y marino.

¿Qué podemos hacer ante este fenómeno si llegó para quedarse?

Sería interesante que la comunidad científica dominicana se anime y que además reciba apoyo para investigar esta especie con el objetivo de encontrar los servicios que podría brindarle al ser humano. El Sargazo podría utilizarse como abono, servir de alimento animal, o probablemente esta especie contenga un importante servicio que tenemos pendiente por descubrir y que la podrían transformar de una especie poco deseada a una especie codiciada.

Como individuos podríamos acostumbrarnos a disfrutar de nuestras playas con la presencia del Sargazo, ya que esta especie no representa ningún daño a la salud de los seres humanos, como se ha intentado especular anteriormente. Pero, sobretodo, debemos entender que el planeta Tierra funciona como un sistema totalmente conectado y dependiente de las acciones de todos los individuos que vivimos en este lugar y por tanto los seres humanos tenemos un poder que impacta nuestro entorno más allá de lo que podemos imaginar. Cualquier acción que realicemos afecta directa e indirectamente todo el sistema global, pudiendo llegar a modificar escenarios y lugares que quizás nunca llegaremos a conocer y de nuestra conciencia al momento de actuar dependerá si los impactos generados serán a favor o en detrimento de lo que nos rodea.

e.


 

Fotos por: Arq. Erick Dorrejo Lugar: Playa Marbella, Juan Dolio Año: 2015

Elia Mariel Martínez

Elia Mariel Martínez

Born cronopio, Elia grew up under a saman in an island in the Caribbean. She is an Architect with a Master in Protected Natural Spaces. This unusual mix between built and natural is due to her interest from an early age in the beauty of nature, landscape, as well as geography, art, design and photography. She has received several national and international awards and has represented the Dominican Republic at various events of environmental nature. She loves being a globetrotter and writing her impressions of each trip. Her working space revolves around the Environment, Planning, Architecture and Tourism.

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